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Solucionando el Problema de la Puerta Exterior que no se Cierra Automáticamente con la Lluvia.

Introducción

Las puertas automáticas se han vuelto una comodidad esencial en la vida moderna. Ya sea en el hogar o en el lugar de trabajo, estas puertas ahorran tiempo y energía al abrirse y cerrarse de forma automática. Sin embargo, hay situaciones en las que la tecnología automática puede fallar, especialmente cuando se trata de la interacción con las inclemencias del tiempo, como la lluvia. Si alguna vez has experimentado que tu puerta exterior automática se abre con la lluvia pero no se cierra automáticamente, es probable que el problema radique en el tipo de fotocélula de seguridad que estás utilizando.


¿Por qué se abre la puerta con la lluvia pero no se cierra automáticamente?

Cuando una puerta automática se abre con la lluvia pero no se cierra automáticamente, la razón más probable es que estás utilizando una fotocélula de seguridad diseñada para uso en interiores. Estas fotocélulas de seguridad, también conocidas como sensores de infrarrojos, son componentes esenciales en las puertas automáticas, ya que detectan la presencia de obstáculos y evitan que la puerta se cierre si algo está en su camino. Sin embargo, las fotocélulas de seguridad de espejo diseñadas para interiores no son adecuadas para enfrentar las condiciones exteriores, especialmente la lluvia.


La importancia de las fotocélulas de seguridad en puertas automáticas.

Las fotocélulas de seguridad son cruciales en las puertas automáticas, ya que desempeñan un papel fundamental en la prevención de accidentes. Estos sensores emiten un haz de luz infrarroja invisible entre sí y, cuando algo bloquea ese haz de luz, la puerta automática se detiene o revierte su movimiento. Esto evita que las puertas se cierren sobre personas, mascotas u objetos, lo que las convierte en un componente vital para la seguridad.


¿Por qué las fotocélulas de seguridad de espejo para interiores no funcionan en exteriores?

Las fotocélulas de seguridad de espejo diseñadas para uso en interiores son más sensibles y pueden verse afectadas por las condiciones climáticas adversas, como la lluvia. Cuando llueve, las gotas de agua pueden interferir con el haz de luz infrarroja, lo que lleva a que la puerta se abra pero no se cierre automáticamente, ya que la fotocélula no puede detectar con precisión si hay obstáculos en su camino.


La solución: Fotocélulas de doble cabezal para uso exterior.

Para evitar que tu puerta exterior se abra con la lluvia y no se cierre automáticamente, la solución es simple pero efectiva: cambiar las fotocélulas de seguridad de espejo diseñadas para uso interior por fotocélulas de doble cabezal diseñadas específicamente para uso exterior. Estas fotocélulas están construidas para resistir las inclemencias del tiempo y garantizar un funcionamiento constante en diversas condiciones climáticas, incluyendo la lluvia.


Las fotocélulas de doble cabezal para uso exterior cuentan con una mayor resistencia al agua, lo que evita que las gotas de lluvia interfieran con el haz de luz infrarroja. Además, su diseño robusto y duradero las hace ideales para su instalación en ambientes exteriores, asegurando que tu puerta automática funcione de manera confiable en todo momento.


Conclusión

Las puertas automáticas son una inversión valiosa en términos de comodidad y seguridad. Sin embargo, para asegurarte de que funcionen correctamente, es esencial utilizar los componentes adecuados, como las fotocélulas de seguridad. Si tu puerta exterior se abre con la lluvia pero no se cierra automáticamente, es probable que el problema resida en las fotocélulas de seguridad de espejo diseñadas para uso interior.


La solución es simple: cambiar a fotocélulas de doble cabezal diseñadas para uso exterior. Esto garantizará que tu puerta automática funcione de manera eficiente en cualquier condición climática, manteniendo la seguridad y la comodidad que esperas de ella.

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